“Non abbiate paura” / “ No tingueu por de Déu”
Alfa y omega. Primeras palabras dirigidas en la homilía de inicio de pontificado del Papa Juan Pablo II y últimas (en su esquela ) de Monseñor Josep M Ballarín.
Alfa, las palabras de un Papa. Omega, las palabras de un anciano capellán, jubilado y retirado en el pequeño pueblo de Gósol.
Y, ambos, nos dicen lo mismo. No tengáis miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al futuro, miedo a la muerte, miedo a Dios.
La elección del cardenal Wojtyla como Papa Juan Pablo II representaba un cambio importante. El primer Papa no italiano en más de 4 siglos, el primer Papa polaco, un autentico desconocido para toda la feligresía. ¿Qué nos deparaba en destino?
Abrir la puerta a Cristo y confiar en Él
Omega, el profesor del seminario de Solsona, párroco de Santa Maria de Queralt, jubilado en Gosol y consciente de su próximo desenlace, Mossén J.M. Ballarín, también nos deja escrito en su esquela “no tingueu por de Déu”. Miedo a encontrarse con el Supremo Hacedor y enfrentarse con su inapelable juicio.
El miedo, sensación innata de todos los seres vivos con conciencia de si mismos (puro instinto de supervivencia) , generalizado ante la seguridad de la muerte y ante las situaciones desconocidas que puedan representar un peligro.
Y el primer mandatario de la Iglesia y uno de sus más humildes sacerdotes nos exhortan a confiar en Dios y saber que con y en su presencia no debemos temer nada.
Ambos fueron ejemplos de profunda fe, de conocimiento práctico de la psicología humana y ambos dedicaron su vida a guiar al rebaño que Dios les había confiado cada uno en su medida. Sus vidas fueron ejemplo de coherencia y honestidad.
En honor a ellos, hagámosles caso. No tengamos miedo, confiemos en Dios.
Joaquin Otero Xancó Barcelona 15 de junio de 2016
